a melatonina es una de las sustancias más estudiadas en el campo de los trastornos del sueño, especialmente por su papel como suplemento natural para ayudar a regular el ritmo circadiano.
Se trata de una hormona producida principalmente por la glándula pineal, cuya función principal es enviar al cuerpo la señal de que ha llegado la hora de descansar.
En este artículo analizamos en profundidad cómo funciona la melatonina, en qué casos puede ser útil y qué dice la ciencia sobre su uso para combatir el insomnio, el jet lag u otros desequilibrios del ciclo sueño-vigilia.

¿Qué es la melatonina?
La melatonina es una hormona natural que el cuerpo produce de manera cíclica, generalmente en respuesta a la oscuridad.
Su liberación está fuertemente influenciada por la exposición a la luz, de ahí que la vida moderna, con pantallas luminosas y horarios irregulares, pueda interferir con su producción.
Cuando los niveles de melatonina son bajos, o su producción está alterada, el cuerpo tiene más dificultades para conciliar el sueño o mantener una calidad del sueño adecuada.
Trastornos del sueño: causas y consecuencias
Los trastornos del sueño pueden deberse a múltiples factores: estrés, uso de dispositivos electrónicos por la noche, cambios de horario, enfermedades neurológicas o envejecimiento.
Entre los más comunes se encuentran:
- Insomnio crónico;
- Desfase horario (jet lag);
- Trastorno del ritmo circadiano;
- Trastorno del sueño en la enfermedad de Alzheimer.
Estos problemas afectan directamente la calidad de vida del paciente, incrementan el riesgo de enfermedades cardiovasculares, alteran la memoria y afectan el estado emocional.
¿Cómo actúa la melatonina?
Al administrarse en forma de suplemento, la melatonina intenta imitar la función de la hormona natural, ayudando al cuerpo a iniciar el proceso de inicio del sueño.
Su uso está especialmente indicado para:
- Personas con ritmo circadiano alterado;
- Pacientes con problemas de sueño por edad avanzada;
- Situaciones de jet lag;
- Casos leves de insomnio transitorio.
Se ha demostrado que la melatonina reduce la latencia del sueño, es decir, el tiempo que tarda una persona en dormirse, aunque su efecto sobre el tiempo total de sueño y la eficacia del descanso puede variar según el caso.
Evidencia científica sobre la melatonina
Diversos metaanálisis y estudios clínicos han evaluado el uso de melatonina en contextos médicos.
Uno de los estudios más citados, publicado en la revista Sleep Medicine Reviews, confirma que la melatonina puede ser eficaz en mejorar la calidad del sueño en personas con trastornos del ritmo circadiano.
Asimismo, una revisión de la Endocrine Society subraya que este suplemento puede tener efectos beneficiosos, sobre todo si se administra en horarios precisos y bajo la supervisión de un médico.
Dosis y administración
No existe una dosis única para todos. Las cantidades suelen variar entre 0,5 mg y 5 mg diarios, dependiendo del trastorno a tratar.
En general, se recomienda tomarla entre 30 y 60 minutos antes de acostarse, pero siempre es aconsejable consultar con un profesional.
El uso prolongado o a dosis elevadas puede causar efectos secundarios leves como somnolencia diurna, dolores de cabeza o alteraciones digestivas.
¿Es la melatonina segura para todos?
En general, la melatonina se considera segura para adultos cuando se usa en el corto plazo.
Sin embargo, no se recomienda en menores sin supervisión médica, ni en mujeres embarazadas o personas que estén tomando medicamentos para la presión arterial, ansiolíticos o antidepresivos.
¿Qué dice la medicina sobre su uso?
La melatonina no debe verse como una cura universal para el insomnio.
Según expertos de la Universidad de Pensilvania, su mayor eficacia se da en casos de:
- Desajuste del ritmo sueño-vigilia;
- Síndrome de la fase del sueño retrasada;
- Insomnio leve o puntual;
- Dificultad para dormir por jet lag.
En trastornos severos del sueño, puede utilizarse como complemento a otras estrategias médicas o psicológicas, pero nunca como única solución.
Alternativas naturales y hábitos de sueño saludables
Aunque la melatonina puede ser útil, existen otras estrategias no farmacológicas que pueden mejorar el sueño, como:
- Evitar el uso de pantallas dos horas antes de dormir;
- Mantener un horario de sueño regular;
- Crear un ambiente oscuro y silencioso;
- Evitar cenas copiosas o cafeína por la noche;
- Practicar técnicas de relajación y meditación.
Estas acciones refuerzan el efecto de la melatonina y contribuyen a una mejor higiene del sueño.
Preguntas frecuentes sobre melatonina y trastornos del sueño
¿La melatonina genera dependencia?
No. A diferencia de algunos somníferos, la melatonina no produce adicción ni tolerancia.
¿Cuánto tarda en hacer efecto?
Entre 20 minutos y una hora, dependiendo de la dosis y la persona.
¿Puede combinarse con otros tratamientos?
Sí, pero solo bajo supervisión médica para evitar interacciones.
¿Es efectiva en el largo plazo?
En general, se recomienda su uso por periodos cortos, salvo indicación médica específica.
¿Es útil en personas mayores?
Sí, ya que la producción de melatonina tiende a disminuir con la edad.
Se recomienda consultar siempre con un médico especialista antes de comenzar a tomar suplementos de melatonina, especialmente si se trata de un niño, un adolescente o una persona con enfermedades crónicas.

Profundizando en los trastornos del sueño y la melatonina
Dormir bien no es un lujo: es una necesidad fisiológica fundamental para el funcionamiento correcto del organismo.
Sin embargo, muchas personas en todo el mundo experimentan trastornos del sueño, como el insomnio, el síndrome de retraso de fase, el trastorno del ritmo circadiano, o los despertares nocturnos recurrentes.
En este contexto, la melatonina ha ganado popularidad como alternativa natural y no adictiva para mejorar la calidad del descanso.
La melatonina es una hormona producida por la glándula pineal, ubicada en el cerebro, y se libera principalmente en respuesta a la oscuridad.
Su función esencial es regular el ritmo sueño-vigilia, también conocido como ritmo circadiano. Cuando el cuerpo detecta niveles bajos de luz, comienza a secretar melatonina, señalando que es hora de dormir.
¿Qué trastornos puede ayudar a tratar la melatonina?
Si bien la melatonina no es un somnífero como los tradicionales (benzodiacepinas, por ejemplo), sí puede ser útil en diversos contextos clínicos:
- Insomnio de conciliación: personas que tardan mucho en quedarse dormidas;
- Trastornos del ritmo circadiano: como el jet lag, el trabajo nocturno, o el síndrome de fase retrasada;
- Desajustes en adolescentes: por el retraso fisiológico de la liberación de melatonina en esta etapa de la vida;
- Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas: se ha observado que niveles bajos de melatonina pueden empeorar la desorientación nocturna;
- Trastorno del sueño en niños con TEA (trastorno del espectro autista): en algunos casos se emplea bajo control médico.
Eficacia comprobada: ¿qué dicen los estudios?
Varios metaanálisis y revisiones sistemáticas han explorado el uso de melatonina en el tratamiento de trastornos del sueño.
En términos generales, se ha demostrado que puede:
- Reducir el tiempo necesario para conciliar el sueño;
- Mejorar la calidad subjetiva del descanso;
- Regular el ciclo sueño-vigilia en personas con alteraciones del ritmo.
Un estudio de referencia publicado en el Journal of Sleep Research mostró que la melatonina acortaba el tiempo de latencia del sueño en una media de 7 a 12 minutos, y que los efectos eran mayores cuando se administraba en un horario alineado con la secreción natural de la hormona.
¿Cuánto tarda en hacer efecto?
La melatonina exógena (en forma de suplemento) suele hacer efecto entre 30 y 60 minutos después de su consumo.
Sin embargo, esto puede variar en función de:
- La forma farmacéutica: existen suplementos de liberación inmediata y otros de liberación prolongada;
- La edad y metabolismo del paciente;
- La dosis administrada: lo habitual es empezar con dosis bajas (0,5-1 mg) e incrementarlas si fuera necesario;
- La hora del día: se recomienda tomarla entre 30 y 60 minutos antes de acostarse.
Consideraciones sobre la dosificación
La dosis óptima de melatonina depende de muchos factores. Aunque existen suplementos con dosis altas (hasta 5 o 10 mg), lo recomendable es comenzar con la mínima dosis eficaz.
En muchos casos, 1 mg o menos es suficiente para notar beneficios.
Las dosis altas no siempre mejoran el efecto, y pueden aumentar el riesgo de efectos secundarios como somnolencia diurna, dolor de cabeza o alteraciones digestivas.
¿Es segura a largo plazo?
El uso ocasional de melatonina es generalmente seguro en adultos sanos.
Para el uso crónico, aún no existe un consenso firme.
Algunas investigaciones sugieren que el uso prolongado no genera dependencia ni tolerancia, pero se recomienda siempre consultar con un médico antes de tomarla por períodos prolongados, especialmente si se está en tratamiento por otras afecciones.

Melatonina y medicamentos: posibles interacciones
La melatonina puede interactuar con ciertos fármacos, por lo que es importante informar al profesional de salud antes de comenzar a usarla.
Algunas interacciones incluyen:
- Anticoagulantes;
- Inmunosupresores;
- Anticonceptivos hormonales;
- Antihipertensivos;
- Medicamentos para la depresión.
Además, algunas personas sensibles pueden experimentar efectos adversos leves como somnolencia matutina, mareo o molestias digestivas.
¿Qué tipos de melatonina existen en el mercado?
Los suplementos de melatonina pueden encontrarse en diferentes formatos:
- Tabletas o cápsulas: las más comunes;
- Gotas: muy usadas en pediatría, siempre bajo prescripción médica;
- Gominolas o chicles: formato masticable, frecuente en presentaciones para adultos jóvenes;
- Liberación prolongada: pensadas para mantener niveles constantes durante la noche.
¿Qué factores afectan la producción natural de melatonina?
Además de los suplementos, es importante considerar los hábitos de vida que influyen en la melatonina:
- Exposición a pantallas antes de dormir reduce su producción;
- Luces LED frías o luz azul alteran el ritmo circadiano;
- La luz natural durante el día estimula un ritmo saludable;
- El estrés crónico y la mala alimentación también influyen negativamente.
Alternativas y estrategias complementarias
Aunque la melatonina puede ser útil, su efecto se potencia si se acompaña de buenas prácticas de higiene del sueño:
- Evitar el uso del móvil o el ordenador en la cama;
- Mantener un horario constante para acostarse y levantarse;
- Crear un ambiente oscuro, tranquilo y fresco;
- Incluir actividades relajantes antes de dormir (lectura, estiramientos, respiración);
- Practicar actividad física regular, pero no justo antes de dormir.
¿Melatonina para todos? Casos específicos
Algunas poblaciones requieren precauciones especiales:
- Niños y adolescentes: solo bajo supervisión médica;
- Mujeres embarazadas o en lactancia: no se recomienda su uso sin indicación;
- Personas mayores: pueden beneficiarse especialmente, pero deben seguir pautas médicas específicas;
- Pacientes con enfermedades autoinmunes: requieren valoración médica individual.
La melatonina puede ser una herramienta eficaz y segura para mejorar el descanso en muchas personas, especialmente en quienes sufren alteraciones del ritmo circadiano, insomnio o jet lag.
Sin embargo, su uso debe ser siempre personalizado, informado y complementado con hábitos saludables.
No sustituye la consulta médica ni reemplaza el tratamiento de fondo en caso de patologías más complejas.
Preguntas frecuentes
¿La melatonina me hará dormir más rápido?
En muchos casos, sí. Especialmente si la dificultad es de conciliación.
Suele tardar entre 30-60 minutos en hacer efecto.
¿Puedo tomar melatonina todos los días?
En uso ocasional o por periodos limitados, sí.
Para uso prolongado, es mejor consultar con un médico.
¿Tiene efectos secundarios?
Pueden aparecer en algunas personas, pero suelen ser leves y poco frecuentes.
¿La melatonina es adictiva?
No, no genera dependencia ni síndrome de abstinencia.
¿Funciona en niños?
Puede ser útil en casos específicos, pero siempre debe estar supervisada por un pediatra.

Melatonina y su relación con la edad
Uno de los aspectos clave del uso de melatonina para tratar los trastornos del sueño es su relación con la edad.
A medida que envejecemos, la producción natural de melatonina disminuye.
Esto explica por qué muchos adultos mayores experimentan alteraciones del sueño, como despertares frecuentes durante la noche, insomnio o despertares demasiado tempranos por la mañana.
La reducción de la melatonina en la vejez también se ha vinculado a una mayor prevalencia de trastornos neurodegenerativos, como el Alzheimer o el Parkinson.
Algunos estudios han sugerido que el uso de suplementos de melatonina podría mejorar la calidad del sueño en personas mayores, aunque siempre bajo control médico para evitar posibles interacciones con otros medicamentos.
¿Qué dice la investigación?
Diversos estudios científicos y metaanálisis han examinado la eficacia de la melatonina en distintos contextos.
En el caso del insomnio primario, la evidencia es mixta: mientras algunas investigaciones muestran una mejoría en la latencia del sueño y en la calidad general del descanso, otras indican que los beneficios son limitados o comparables a los de un placebo.
En los trastornos del ritmo circadiano, sin embargo, los resultados son más prometedores.
Por ejemplo, en personas con síndrome de la fase de sueño retrasada, trabajar de noche o enfrentar cambios de horario frecuentes (jet lag), la melatonina parece ser eficaz para reajustar el ciclo sueño-vigilia.

Tipos de suplementos y formas de administración
Los suplementos de melatonina están disponibles en diversas presentaciones: comprimidos, cápsulas, gotas o incluso gominolas.
También se comercializa como medicamento en algunos países, y como suplemento dietético en otros, lo que implica diferentes controles de calidad y regulación.
Algunas formulaciones están diseñadas para una liberación inmediata, ideales para quienes tienen dificultades para conciliar el sueño.
Otras ofrecen una liberación prolongada, que puede ser útil en casos de despertares frecuentes.
La elección del formato debe hacerse considerando el tipo de trastorno y las necesidades individuales del paciente.
Melatonina y salud mental
La calidad del sueño está estrechamente ligada a la salud mental.
La falta de sueño puede empeorar síntomas de ansiedad, depresión y otros trastornos del estado de ánimo.
Por esta razón, se ha explorado el uso de melatonina como complemento en el tratamiento de estos cuadros.
Algunos estudios sugieren que, al mejorar el sueño, la melatonina puede ayudar indirectamente a estabilizar el estado de ánimo y a reducir niveles de estrés crónico.
No obstante, no se recomienda su uso como tratamiento principal para trastornos mentales, sino como parte de un enfoque multidisciplinar.

Contraindicaciones y precauciones
Aunque generalmente considerada segura a corto plazo, la melatonina no está exenta de efectos secundarios.
Algunas personas pueden experimentar somnolencia diurna, dolores de cabeza, mareos o alteraciones gastrointestinales.
También se han reportado casos de sueños vívidos o pesadillas.
No se recomienda en combinación con ciertos fármacos, como anticoagulantes, inmunosupresores, anticonvulsivos o medicamentos para la presión arterial.
Además, su uso en niños y adolescentes debe ser evaluado cuidadosamente por un especialista.
En pacientes con enfermedades autoinmunes, hepáticas o trastornos hormonales, la melatonina solo debe utilizarse bajo supervisión médica estricta.
Melatonina y enfermedades crónicas
En casos de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión o enfermedades cardiovasculares, el sueño reparador es fundamental para mantener el control de la enfermedad.
Aunque algunos estudios apuntan a beneficios en estos contextos, la investigación aún es limitada y se necesitan más ensayos clínicos que respalden su uso como terapia complementaria.
Recomendaciones prácticas para su uso
- Tomarla a la misma hora: la regularidad es clave. Se recomienda ingerirla entre 30 minutos y una hora antes de acostarse;
- Evitar la luz azul: la exposición a pantallas puede inhibir la producción de melatonina. Se aconseja apagar dispositivos electrónicos al menos 60 minutos antes de dormir;
- Crear una rutina relajante: la melatonina funciona mejor como parte de una estrategia integral de higiene del sueño;
- Consultar al médico: especialmente si se tienen enfermedades preexistentes o se están tomando otros medicamentos.
Melatonina y trastornos del sueño en niños
El uso de melatonina en niños debe ser extremadamente cuidadoso.
Solo debe contemplarse en casos de trastornos del neurodesarrollo, como el trastorno del espectro autista (TEA) o TDAH, y siempre bajo prescripción pediátrica.
La automedicación en menores es peligrosa y puede alterar su desarrollo endocrino.
Alternativas naturales a la melatonina
Además del suplemento, es posible estimular la producción natural de melatonina con algunas estrategias:
- Mantener horarios regulares de sueño y vigilia;
- Exponerse a la luz solar durante el día;
- Realizar ejercicio físico, pero no justo antes de dormir;
- Seguir una dieta rica en alimentos que contienen triptófano, como huevos, plátanos, nueces, cerezas y lácteos.